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"Cierto día de esos que no tenemos planeado nada extraordinario, en donde nuestra mente solamente está preocupada por los quehaceres del momento, me encontraba entrando a una conferencia, y alguien, de la nada, me preguntó públicamente… ¿Quién eres tú? Cuando terminó esta pregunta aparentemente tan corta, pero tal infinita, me permití, como nunca lo había hecho, hacer un recuento de mi vida, para encontrar la respuesta, a lo que empecé dichosa por decir mi profesión, a que me dedicaba, mi edad y nombre completo, y al terminar, aquella persona con una sonrisa dulce, pero algo hostigante, me replicó: realmente eso eres tú? Creo no entendiste mi pregunta! -exclamó- sonrió nuevamente y comenzó a hablar de otro tema; fue allí cuando después de tantos años entendí que jamás había buscado en mi interior quien era yo, para permitirme amar esa versión tan mía, tan única; unos cuantos meses después logré entender que las profesiones pueden acabarse, los nombres de pila pueden cambiarse, pero eso que tengo indeleble en mí, mi sello, mi marca, por lo que otros me recordarán, será muy seguramente por ser una soñadora, amante de los atardeceres, de un buen café y un delicioso vino, melómana y bailarina incansable, apasionada por ayudar a los demás y compartir grandes conversaciones que aporten a mis fibras, eso siempre ha sido y será lo que marcará mi esencia, esa que hoy amo más que nunca, porque día a día logro descubrir un trozo más de mí, de mi impronta de mujer!" por Natalia Echeverri Henao 

"“Mientras sea incapaz de acceder al poder del Ahora, cualquier dolor emocional que usted experimente dejará un residuo de sufrimiento que permanecerá en usted” me lo dijo ella, mi coach, después de haberme escuchado detenidamente por más de 40 minutos, mientras de mi boca sólo salían y salían palabras a las que yo no les daba sentido, pero que ella sí lo encontró, seguidamente me explicó lo mágico del “poder del ahora” algo que no tenía idea cómo funcionaba o dónde podía comprar el manual para así ejecutarlo al pie de la letra, todo esto me dejó retumbando el alma y erizada la piel porque sólo quería la poción mágica o la receta magistral para salir de ese agujero en donde creía me encontraba; al notarse ese salpicón de emociones que retumbaron en mí y que fueron más que notorios por ella mi entrenadora de vida, me pidió que por un minuto me levantara de la silla, caminara a la ventana y mirara el campo que de allí se observaba, me dijo –Qué ves?- a lo que respondí con un tono irónico: ¡Pasto, vacas, y siento un calor muy fuerte! No entiendo a qué quieres llegar, -exclamé… -­­­Si aprendes a disfrutar cada momento como debe llegar, parándote en el hoy, cada enseñanza como te la pone el camino de la vida, aprenderás lo mágico del aprendizaje de la escuela del ahora, del presente, sin estar pensando en el futuro incierto, así aprenderás que el sufrimiento es tu elección, y no una opción-." por Natalia Echeverri Henao 

"¡No puede ser! Grité mientras saltaba de mi cama y salía corriendo hacia el baño, en mi mente sólo retumbaba la lista de pendientes que tenía que cumplir -zapatos, medias veladas, vestido, códigos, diapositivas!- No faltaba nada, o sí? Pues claro, debía maquillarme, y arreglar mi cabello como a ella le gustaba, ella decía que la imagen lo era todo y que los conocimientos sin presencia no tenían valor; encendí la plancha para el cabello y entré como loca a la ducha, tenía que estar perfecta, no dejaba de repetir en voz alta la exposición de derecho internacional que tenía que presentarle a mi profesora, donde hablaría de la Unicef y de sus obras en el mundo; cuando de repente el agua tocó mi piel, sentí más frío del que normalmente me da en las mañanas al bañarme, pero pensé: -es normal, deben ser los nervios-, proseguí, salí rápidamente a vestirme y pensaba que esas benditas medias veladas que debía ponerme se iban a romper, eso de vestirme por tantos años como un niño y entrar al mundo de las damiselas me estaba costando; en ese instante parpadeé y noté lo oscuro que estaba, asustada imaginé lo peor -cómo es posible, va a llover! y este disfraz debe llegar intacto- preparé mi sombrilla, saqué mi chaqueta y empecé a caracterizar ese personaje que decía mi maestra de segundo año; cuando estaba casi todo listo, cabello lacio como para enhebrar una aguja, pinta elegante como de una directora de banco, portafolio elegante como de profesional, faltaba solo mi reloj, el único intento de joya valiosa en ese momento con mi sueldo de universitaria para completar mi atuendo, pero –¿no puede ser esta hora?-, corrí a mi celular para corroborar, y descubrí que había adelantado mi arreglada, ahora debía tomarme un par de cafés, pues con semejante atuendo no podía volverme a dormir." por Natalia Echeverri Henao  

"Algo nuevo está por suceder, lo sé, la conozco cuando está tan habladora y no deja de insistirme en temas diferentes, los perros que van con sus amos de paseo, los pájaros que cantan en la mañana, cada cuadra es un tema nuevo, incluso siento me satura y de paso me va arrullando, pero lucho contra esto, debo estar atento para descubrir lo que trae entre manos; después de un par de cuadras, dobla a la esquina y detiene el auto, -no puede ser! Exclamó con exaltación, hoy no quiero conocer a nadie!, creo que no es un buen día, al levantarme papá me dio el chocolate más caliente de lo normal y sentí mi boca como un volcán en erupción, como corría esa lava chocolatosa en mí, y decidí que no sería un día agradable; pero aquí vamos, como dice papá: -a mamá siempre hay que hacerla sonreír- bajé del carro, la tomé de la mano y me llevó directo al fondo de este lugar, no siento más que niños gritando, ush que fastidio!, no estoy de humor, no logro descifrar aún como mamá lo hace, pero logra leer en mí lo que puede subirme el ánimo, como un helado de fresa, o ¡una caja con arena! y así fue como me mostró la caja de arena más grande y hermosa que podía soñar, en ese preciso instante solté su mano y corrí muy rápido para entrar allí, algo me detuvo, un –hola, jugamos? Al voltear me cegó la gama de colores que vi a su alrededor, era una hermosa niña de mejillas rosa como mi helado favorito, ojos color azul cielo, y cabello dorado como el hermoso sol de primavera, nunca había visto algo tan hermoso, y más que tenía una camiseta de caballos y un lindo botón con su nombre, era perfecta, estaba inmóvil y ella sólo sonreía, yo sentía como nuestras miradas se hablaban en silencio, y pensé –Hoy es el mejor día de mi vida conocí a Helena-, me pregunto por qué mamá no me habría traído antes a  conocerla, tal vez se tenía bien guardado este lugar con papá –pensé-, y en ese momento no pude decirle que me prestara su pala de arena, porque sabía que la tenía para construir el castillo donde seríamos guardianes; y casi en un parpadeo mamá me sacó de allí porque debía conocer a mi nueva maestra, pero no importa, nada dañara ya mi día, en el recreo volveré a buscarla para ayudarle a construir nuestro palacio." por Natalia Echeverri Henao 

"Esa voz tan fuerte, que en ocasiones hace pensar que está mal humorado, apariencia seria en donde probablemente hay quienes creen puede ser poco simpático, un cuerpo fuerte y que se hace visible en donde se encuentre, es lo que muchos pueden ver; hay otros que ven su amabilidad infinita, sencillez increíble, y cordialidad con que realmente trata a los demás; pero yo veo en esos ojos verde infinito la dulzura de su alma, el candor de sus acciones, la nobleza para escuchar siempre a quienes lo necesitan, el amor incondicional por los animales, la alegría con que comparte un plato de comida con quienes ama, la plenitud que siente al compartir momentos en familia, la pasión con que disfruta el campo y el aroma de la naturaleza, la adrenalina de pasear en su moto y sentirse vivo; siento en su piel la ganas de siempre perseguir sueños, y ser constructor de proyectos, de motivar a quien está bajando la guardia e impulsarlos a seguir buscando esa meta; en todo él siento la magia de un ser humano que día a día quiere aprender más de cada acontecimiento que le sucede, disfrutar más que nunca lo que la vida le obsequia y seguir siempre con su meta en frente para jamás perder su foco, para siempre “insistir, persistir, resistir y nunca desistir” como siempre lo repite, ese que con una palabra de amor logra pintar de colores y positivismo mis días, ese es mi amado esposo." por Natalia Echeverri Henao     

 

"Que grato es encontrarme contigo!- exclamé en voz alta cuando me encontré con aquella joven cargada de libros de Derecho, tacones monumentales, ojeras sutiles y una sonrisa casi perdida en su rostro, me acerqué a ella justo cuando uno de sus libros terminó en el piso después de enredarse un poco es sus tacones; me miró y casi inmóvil me dijo -¿te conozco? ¡Tu cara se me hace muy familiar!- con una sonrisa le respondí –hoy no tienes ni idea de quién soy, pero en unos años lo descubrirás de la forma menos esperada! Por ahora puedo decirte que sonrías más, el hecho de estudiar algo que no te apasiona no es el fin del mundo, verás que es por el contrario una increíble oportunidad; en unos años aprenderás que la belleza no la determina lo físico, sino lo que realmente tienes en tu ser, verás que la vestimenta no te hará mejor o peor persona como te lo han hecho creer, pero por ahora intenta… disfrutar cada momento, vivir intensamente, correr no sólo a estudiar, bailar como te encanta, pero sobre todas las cosas nunca dejes de soñar, que con cada pensamiento que se cruza en tu mente, estarás cada vez más cerca de materializar tu sueño, de lograr que tu luz irradie a otros y los ayude a crear su mejor versión; ama más, no a los demás sino a ti misma, porque los otros siempre han estado en primer lugar, preocúpate un poco más por ti, te lo digo yo con todo el amor y la gratitud del universo, eres tú quien ha hecho de mi quien soy hoy." por Natalia Echeverri Henao    

¿Quién eres tu?

El mágico poder del ahora

No faltaba nada... o sí?

El mejor día de mi vida

Mi persona favorita en el mundo

En unos años aprenderás

Ves como situaciones tan reales pueden ser llevadas a las letras?

Te suena cercano algo de lo que lees?

Pueden ser escritos gratos como no tanto, pero siempre llevar plasmado tu sello personal de aprendizaje! 

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